“Una máquina de escribir reventó mi destino. Fue una Hispano-Olivetti y de ella me separó durante semanas el cristal de un escaparate”. Así empieza el bestseller del año de la literatura en castellano. Es El tiempo entre costuras, lo firma María Dueñas y fue uno de esos grandes hits del metro. El clásico libro que todo el mundo va leyendo en el metro y que yo, harta de verlo, decido obviar. Algunos acabo leyéndolos (como el muy aborrecible El niño del pijama a rayas) y este fue uno de ellos.
Debo reconocer que lo que sabía de la trama me parecía muy interesante: una joven costurera sin recursos debe sobrevivir en el Protectorado español en Marruecos durante la Guerra Civil y la inmediata posguerra. La familia de la autora había vivido en la zona: una mina de buenas historias a la que los escritores españoles no han hecho justicia. María Dueñas se lanzaba a hacer la que podía ser la novela del Protectorado y la gente que allí vivía (muy variopinta, como demuestra en su novela) y lo hace arropada por una extensa bibliografía (cuatro páginas de recomendaciones ensayísticas, acompañadas de un trabajo de campo con testimonios). ¿Consigue ser la novela que debe cubrir ese hueco dejado por la ficción estatal?
Digamos que es un buen bestseller. Lectura rápida, a pesar de su extensión y su letra apretada (nada que ver con el último bestseller reseñado), y la protagonista es un buen ejemplo del arquetipo de joven inocente, a la que el destino obliga a ser fuerte, a hacerse coraza para sobrevivir. La novela sentimental deja paso a la novela de supervivencia y ésta a la de espías. No está mal jugar con los registros, no está mal saltar de un tipo de historia a otra. Pero seamos sinceros… éste es libro que se leería en el metro, que se leería en la playa, que se leería una tarde de domingo. Y eso no es malo. Es realmente estupendo. ( Y ojo, viene pequeño spoiler)
Por eso… por eso no se entiende el final. El final de esta novela no tiene nada que ver con el resto. Es un final completamente abierto: pero abierto mal. No casa con el resto del texto (es como si de repente hubiese venido una ráfaga de viento y hubiese cambiado el libro) y sobre todo no hace nada ni a la trama ni a la calidad literaria del texto. La parte histórica de la obra se cierra: la narradora reconstruye las últimas actuaciones de los personajes – reales – con los que se había cruzado. La parte de ficción se diluye en un final que claramente quiere ser literariamente bueno… pero que al final sólo es como una cuchillada a la obra. El lector espera una certeza sobre lo que le ocurrió a Sira Quiroga, la joven protagonista, o bien unas indicaciones que le permitan fantasear con lo que le pudo pasar a Sira. Pero no una sucesión de opciones, todas plausibles, claro, pero ninguna sostenida: ni siquiera están presentadas de una forma solvente. Más que un mago que saca un conejo de su chistera… es un mago que empieza a sacar pañuelos y más pañuelos y más pañuelos, dejando al espectador más atosigado que sorprendido por el efecto.
*Si queréis leer el final y juzgar, está en Tiempos de Hoy. Y Antena 3 la convertirá en película.



Hoy escribi esta critica en Amazon.com antes de leer la suya con la cual comparto 100000%. Gracias-
Me “engancho” el libro desde el principio y creo que la señora Dueñas ha hecho un trabajo magistral en tejer una anécdota personal fascinante con la historia, labor nada fácil. Ahora, dicho esto ¡no puedo creer que el final fuera tan flojo y ambiguo! Aviso a los posibles lectores- si les gusta un final concreto no lo lean pues quedaran sin saber que pasó. La autora lo aniquila diciendo, “puede haber sido esto o puede haber sigo aquello” en un epilogo. ¡Qué decepción tan grande!
Gracias por el comentario! Creo que no somos los únicos que nos quedamos sorprendidos con el final…
cuando estaba leyendo y de repente me sale la palabra epilogo pienso que esta pasando aqui, el libro te deja la sensacion de inacabado, dejando la situacion a medias, y ese final abierto tan horrible, que me han dado ganas de no haberme leido el libro, el final no casa con el estilo, cuanta razon teneis