
No se llamaba Nellie Bly ni estaba loca, sin embargo en 1887 Bly publicó una serie de crónicas con sus testimonios de algo más de una semana en un terrible manicomio de Nueva York. Nellie Bly es el pseudónimo de Elizabeth Jane Cochran, una de las primeras periodistas estadounidenses. Nació en 1864 y a los 23 años ya estaba realizando arriesgadas investigaciones periodísticas. Para Diez días en un manicomio se hizo llamar Nellie Brown y decidió comportarse de forma inusual.
La joven Brown aparece una tarde en un hogar para señoritas. Se comporta con normalidad… hasta la noche. Cuando decide que no va a dormir: se pasa toda la noche en vela (la periodista confiesa que muy complicado no dormirse) y consigue asustar así a la responsable del pensionado. La toman por loca y acaba en la isla de Blackwell, un terrible establecimiento psiquiátrico en el que las enfermas viven en una situación infrahumana. Tanto, que la joven Nellie empieza a preguntarse como conseguirán sacarla del lugar. Lo consigue finalmente y sus crónicas para el New York World conmueven de forma tan elevada a la sociedad de la época que se abrirá un proceso judicial.
El estilo del libro es, digamos, decimonónico. Cuando consigues pasar por alto las efusiones y ciertos giros ahora muy pasados de moda, es estupendo. Sobre todo porque todo lo que cuenta es real, sobrecogedoramente real (la misma Nellie llega a preguntarse si algunas de sus compañeras están realmente locas o si entraron realmente mal de la cabeza), y sobre todo escrito por una veinteañera en 1887. El tomo, muy breve, incluye además dos crónicas de Bly: su incursión en la industria de la sombrerería y su intento de conseguir un trabajo como doncella.
*Diez días en un manicomio está editado por Buck, que también tiene otra obra suya en lista, La vuelta al mundo el 72 días (a la lista de lecturas deseadas…)
*La obra de Bly es muy interesante, pero su vida aún lo es más.



Jajaja, Bly se lo pasaba muy bien! (no tanto por lo del manicomio como por lo de la sombrerería
). Es una pena no ser periodistas de esas…
no creas: el reportaje de la sombrerería se titula ‘La esclava blanca’. Pero sí, yo también quiero ser una periodista como Nellie Bly, infiltrándome en los sitios y haciendo periodismo gonzo. (y oye, a nadie le amarga un dulce dar la vuelta al mundo como hizo nellie!)
Creo que leer tu blog me frustra… como le estoy diciendo a Ana: siempre quiero comentar “quiero leerlo”, pero no puedo poner el mismo comentario en todos tus posts!
jajajajaajajajajajajaj Gracias!
Hola Raquel,
Que buena historia y que gran vida la de Nellie Bly, definitivamente hay gente que nace para hacer cosas grandes.
Su historia del manicomio me ha recordado a una película, altamente recomendable, que vi hace tiempo, “corredor sin retorno” (1963) de Samuel Fuller. Trata sobre un ambicioso periodista que persigue ganar un premio Pulitzer resolviendo un asesinato produccido dentro de un manicomio, para llevar a cabo su investigación se hace pasar por loco, de este modo consigue que le ingresen e interrogar a los testigos enfermos.
Me impactó sobre todo una frase de la película “a quienes los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco”
Un saludo y enhorabuena por tu blog,
Gracias Lourdes!! Me apunto la película a mi lista de cosas pendientes
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