Frankenstein, de Mary Shelley

Éste ha sido un fin de semana muy hermanas Godwin: he leído sobre ellas, las he leído a ellas y he hablado de ellas. En un largo viaje en avión (gracias, Ryanair, por el retraso) pude leerme Frankenstein o el moderno Prometeo, de Mary Shelley.

No sé que imagen tenéis de Frankenstein, pero posiblemente será falsa. Se han hecho tantas reinterpretaciones y tantas historias sobre el mito que la visión que tenemos en la cultura popular es realmente lejana a la novela. Y, por cierto, Mary Shelley no fue una escritora iluminada que produjo una sola obra: a lo largo de su vida escribió varias y tras la muerte de Shelley, su marido, vivió de lo que escribía, algo muy notable para la época.

Frankestein es una novela gótica: hay un misterio, elementos sobrenaturales (o no, en aquel momento la ciencia era ligeramente diferente a la de ahora y había quien creían que el cuerpo podría insuflarse de vida electricidad mediante) y tragedia, mucha tragedia. Posiblemente, en su momento fuese sobrecogedora, aunque ahora es más curiosa que aterradora. Shelley, el marido de la autora, y la hermana pequeña de Mary, Claire, solían contarse historias que los aterrorizaban de una forma impresionante y que eran por el estilo de Frankenstein. Ahora nos dejarían posiblemente fríos.

La obra arranca en el Polo Norte: un barco recoge a un hombre a punto de congelación que narra al capitán del navío su terrible historia. Se llama Victor Frankenstein y un día, después de mucho estudio, descubrió como insuflar de vida a un cuerpo inerte. Y creó a un monstruo. Victor, suizo, narra como la sombra del monstruo que él creó acaba destrozando a su familia, aunque él nunca llega a atreverse a confesar lo que ha hecho.

Lo más impresionante de Frankenstein es como Mary Shelley juega con la moral de sus personajes. El propio Victor llega a comprender en parte al monstruo (culpa suya es en cierto grado lo que ha sucedido al final, asume). Y sobre todo, que el castigo no es como debería haber sido en una novela decimonónica (no voy a decir nada) La obra utiliza el recurso de tres narradores, tres primeras voces que van narrado de forma encajonada, como en una muñeca rusa, la historia. Y lo más importante: Frankestein no será en absoluto como te la esperas.

*Leí una traducción al gallego para una colección especial para La Voz de Galicia, pero es un libro muy reeditado en inglés y castellano. No tanto las otras obras de Mary Shelley.

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4 comentarios

Archivado bajo Literatura del XIX

4 Respuestas a Frankenstein, de Mary Shelley

  1. La vida de Mary Shelley ya era en sí para escribir una novela, no es de extrañar que fuera escritora. Yo lo tengo en casa en inglés en una edición de Penguin :-) que me compré en Irlanda, a ver si me animo, …

    Besos,

  2. Mi querida Raquel, has dejado al pobre Frankenstein sin una n que le corresponde :)

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